Si tienes un restaurante, la web es la primera vez que un cliente come con los ojos antes de entrar. Lo que ponga ahí decide si reserva, si llama o si cierra la pestaña y abre TripAdvisor. No hace falta un diseño caro ni una agencia: hace falta que esté la información correcta, en el orden correcto, y que se vea bien en el móvil.
Qué busca alguien que no te conoce cuando llega a tu web
El 70 % de las visitas a la web de un restaurante local vienen de Google Maps o de una búsqueda como "restaurante italiano cerca de mí". El visitante quiere saber tres cosas en menos de 10 segundos:
- Qué tipo de comida haces y si le apetece.
- Cuánto cuesta (o cuánto cuesta más o menos).
- Cómo reservar o si tiene que llamar.
Si esas tres respuestas no están al instante, cierra. No es que sea impaciente: es que tiene cuatro pestañas más abiertas.
Las secciones que no pueden faltar
Carta con precios, que se lea en el móvil. Punto número uno. Una carta en PDF es el error más repetido: Google no la indexa, en el móvil hay que pellizcar y hacer zoom, y si cambias los precios tienes que volver a subir el PDF. Una carta en la propia web, con categorías (entrantes, principales, postres, vinos), cada plato con nombre, descripción corta y precio, es lo que funciona. No hace falta poner todos los platos del menú del día: pon la carta regular y menciona que hay menú.
Fotos reales de platos y sala. Seis u ocho fotos bien elegidas valen más que veinte mediocres. Un móvil actual, buena luz natural (cerca de una ventana, sin flash) y platos reales presentados como los servirías: eso es suficiente. No hace falta fotógrafo profesional si tienes buen pulso. Las fotos de banco se reconocen al instante y generan desconfianza.
Reservas o botón de llamar grande. El visitante que quiere reservar no debería tener que buscar cómo hacerlo. Hay dos opciones: un formulario de reservas con franjas horarias (mejor) o un botón de llamar enorme en la parte de arriba (más sencillo). Si usas The Fork, Covermanager u otra plataforma de reservas, ponla bien visible. Si reservas por WhatsApp, el botón de WhatsApp que lleve directo al chat.
Horario y mapa juntos, siempre actualizados. No hay nada más frustrante que ir a un restaurante que según la web cierra a las 23h y en realidad cierra a las 22h. El horario de temporada, Navidad y verano: actualízalos cuando cambien. El mapa incrustado, no una dirección de texto: el cliente lo abre y le lleva directo a Google Maps.
Opiniones reales de Google. Copia tres o cuatro de las mejores, con nombre y fecha. Funcionan mejor que cualquier texto que escribas tú porque el visitante sabe que no las inventaste. Un enlace a tu ficha de Google debajo, para que el que quiera leer más pueda hacerlo.
Qué sobra en la web de un restaurante
La historia de la familia fundadora en 1987 merece una mención breve, no una página entera. La música de fondo. El slider automático de fotos que nadie para. El formulario de newsletter de un restaurante local que nunca envía nada. Y sobre todo: la carta en PDF que se actualiza cada tres meses y entretanto lleva precios viejos.
La página web del restaurante y Google Maps: cómo se complementan
La ficha de Google Maps y la web propia no compiten: se necesitan. La ficha de Google aparece en las búsquedas de mapa ("restaurante italiano Salamanca") y da la información básica. La web es donde el cliente va a ver la carta entera, reservar y decidirse. Google posiciona mejor en búsquedas de texto (no de mapa) a los restaurantes con web propia y con la información coherente entre la web y la ficha: mismo horario, misma dirección, mismo teléfono.
Para que la web ayude al posicionamiento local, usa el nombre de tu ciudad y tu barrio en el título de la página y en algún párrafo de texto. No de forma forzada: "Restaurante de cocina vasca en el centro de Bilbao" en el titular de la portada es natural y ayuda.
Cuánto cuesta y cuánto tarda
Una web para restaurante con carta, reservas, fotos, horario y legal cuesta entre 15 y 30 €/mes con un constructor de webs, o entre 400 y 1.500 € de una vez encargándola a un freelance. La diferencia está en quién hace los cambios: con el constructor los haces tú mismo en el momento; con el freelance, esperas y pagas cada vez.
Con una herramienta como la nuestra y la carta y las fotos preparadas, en una tarde queda publicada. Si tienes que hacer las fotos y escribir los textos desde cero, suma una jornada más.
El checklist antes de publicar
- [ ] Carta con precios (no PDF)
- [ ] 6-8 fotos reales
- [ ] Horario actualizado
- [ ] Botón de reserva o de llamar visible en la portada
- [ ] Mapa incrustado con dirección correcta
- [ ] 3-4 opiniones de Google copiadas
- [ ] Aviso legal, privacidad y cookies (obligatorio en España)
- [ ] La web se ve bien en el móvil
Con eso cubierto, la web de tu restaurante está lista para trabajar sola mientras tú estás en la cocina.
Preguntas frecuentes
¿Necesita un restaurante página web si ya tiene ficha en Google Maps?
Sí. La ficha de Google Maps da la información básica y aparece en búsquedas de mapa. La web es donde el cliente ve la carta entera, reserva y decide si entra. Google posiciona mejor en búsquedas de texto a los restaurantes con web propia y coherente con la ficha.
¿Es mejor la carta en PDF o en la web?
En la web, siempre. Un PDF no lo indexa Google, en el móvil hay que hacer zoom y cada vez que cambias precios tienes que subir uno nuevo. Una carta en la propia web, con categorías y precios, se actualiza en segundos y Google la lee.
¿Cuánto cuesta una web para restaurante?
Con un constructor de webs, entre 7 y 30 €/mes con todo incluido: hosting, reservas, galería y legal. Encargada a un freelance, de 400 a 1.000 € de una vez, más hosting y dominio. Con 1h1app, la plantilla de restaurante tiene la carta, las reservas y el mapa ya preparados.
¿Puedo gestionar las reservas desde la propia web?
Sí. Con las secciones de reservas de 1h1app el cliente elige día, hora y número de personas y tú recibes la notificación. Si ya usas una plataforma como TheFork, puedes enlazarla directamente desde la web.