Te voy a contar la historia sobre IA más útil que he leído este año. No va de robots ni de chats que escriben poemas: va del buscador de un supermercado. En concreto, del de Mercadona. Y de cómo un equipo de "dos personas y media" lo reconstruyó desde cero en un fin de semana largo, le quitó a la empresa una factura de hasta 15.000 dólares al mes y, de paso, lo dejó funcionando mejor que el que tenían.
Si tienes un negocio, una web o simplemente una idea dando vueltas, quédate hasta el final. La moraleja te incluye.
El contexto: Mercadona también es una empresa de software
Mucha gente no lo sabe, pero detrás del supermercado de toda la vida hay una división entera de tecnología: Mercadona Tech, el equipo que construye y opera el supermercado online de mercadona.es desde Valencia.
Y en un supermercado online, el buscador no es un detalle: es la tienda entera. Tú escribes "leche sin lactosa" y o aparece lo que buscas, o no compras. Para que te hagas una idea del tamaño del asunto: ese buscador procesa 4,4 millones de búsquedas a la semana, y según los datos del propio equipo, entre el 30% y el 35% de los productos que acaban en el carrito salen de ahí. Cada búsqueda que falla es dinero que se queda en el pasillo.
Ocho años de alquiler: la factura invisible
Aquí viene la parte que casi nadie cuenta. Durante ocho años, el buscador de Mercadona online no era suyo. Era Algolia, un servicio de búsqueda "de alquiler" que usan empresas como Stripe o Sephora. Un gran producto, que conste. Pero con un modelo de precios que cobra por volumen de uso, y Mercadona tiene mucho, muchísimo volumen.
¿El resultado? Una factura de entre 9.000 y 15.000 dólares al mes. Todos los meses. Durante años.
Y no era solo el dinero: alrededor del 4% de las búsquedas no devolvían ningún resultado (un cliente delante de una estantería vacía, en versión digital) y el equipo no controlaba del todo cómo se ordenaban los productos. Llevaban años queriendo construir un buscador propio. Lo que no tenían era una forma razonable de pagar el coste de intentarlo.

Un fin de semana, dos personas y media y Claude Code
Esta primavera, José Ramón Pérez Agüera, CTO de Mercadona Tech, contó cómo se rompió por fin ese atasco. Y la frase que lo resume la dijo él mismo: "el 70% del trabajo fueron tres días". Un fin de semana más un lunes que se alargó.
¿La herramienta? Claude Code, el agente de programación de Anthropic. La forma de trabajar es lo que ahora se llama vibe coding: en lugar de teclear el código línea a línea, le explicas a la IA qué quieres conseguir, ella propone, tú corriges, y el bucle se repite a una velocidad que hace dos años sonaba a broma. En ese fin de semana el equipo llegó a lanzar entre 40 y 50 experimentos y procesó 479 MB de datos de catálogo y analítica para afinar 14 parámetros de ranking.
Lo que construyeron no es un juguete, ojo. Es un buscador híbrido: combina la búsqueda clásica por palabras (el algoritmo BM25, el estándar del sector) con búsqueda semántica, que entiende el significado —escribe "desayuno" y sabe acercarte a los cereales aunque ningún producto se llame así—. Encima de eso, un modelo de Learning to Rank entrenado con los clics y compras de las últimas cuatro semanas decide el orden de los resultados. Todo montado sobre Tantivy, un motor de indexación escrito en Rust.
Del primer experimento a tenerlo en producción pasó más o menos un mes. Un mes, para reemplazar la pieza por la que llevaban ocho años pagando alquiler. Lo hicieron Pérez Agüera, un tech lead y un ingeniero a tiempo parcial. Dos personas y media.

Los resultados, en frío
- La factura pasó de 9.000–15.000 $ al mes a menos de 900 $ de infraestructura: un 94% menos.
- La calidad del ranking (lo acertado del orden de los resultados) mejoró un 85% según sus métricas.
- Las búsquedas sin resultados pasaron del 4% al 0%.
- Y el control del buscador —la pieza que toca un tercio del carrito— volvió a casa.
No fue "ahorrar recortando". Fue ahorrar construyendo algo mejor.
La lección: alquilar estuvo bien… hasta que dejó de estarlo
Que no se me malinterprete: pagar Algolia durante ocho años fue probablemente la decisión correcta. Construir un buscador así, antes, eran meses de un equipo especializado. Alquilar era lo sensato.
Lo que ha cambiado no es esa lógica. Es el precio de construir. Cuando hacer tu propia versión costaba seis meses de equipo, alquilar ganaba casi siempre. Cuando cuesta un fin de semana intenso y un mes de integración, la cuenta hay que volver a echarla. Esa es la verdadera noticia de esta historia: la frontera entre "comprar" y "construir" se ha movido, y casi nadie ha actualizado el mapa.
El matiz que te debo, por honestidad
¿Tres días y ya está? No exactamente, y prefiero contártelo entero.
Mercadona Tech no partía de cero: llevaba ocho años midiendo cada búsqueda, sabía exactamente qué quería construir y qué significaba "mejor". Y Pérez Agüera conoce el mundo de los buscadores como pocos. La IA no tuvo el criterio: multiplicó el criterio que ya había. Claude Code escribió el código a velocidad absurda, pero las preguntas correctas las puso un humano que sabía qué pedir.
Esa es la parte que ninguna herramienta te regala. Pero fíjate en el otro lado de la moneda: ese criterio llevaba años guardado en un cajón porque construir era demasiado caro. El conocimiento estaba; faltaba el tiempo. Eso es justo lo que la IA acaba de devolverle a mucha gente.
Qué significa esto para ti
Tú no tienes 4,4 millones de búsquedas a la semana. Da igual: la pregunta es la misma a tu escala. ¿Qué estás alquilando —o peor, posponiendo— porque "eso es cosa de programadores"? ¿La web de tu negocio? ¿El sistema de reservas? ¿Un panel para tus pedidos? ¿Esa herramienta interna que te ahorraría dos horas al día?
Si una empresa del tamaño de Mercadona se sienta un fin de semana a cuestionarse una pieza que funcionaba "bien", tú puedes hacer lo mismo con piezas mucho más pequeñas. El núcleo de casi cualquiera de esas ideas se construye hoy en horas, guiando a la IA con lo que tú ya sabes de tu negocio. Lo he visto demasiadas veces como para seguir llamándolo futuro.
La excusa de "no sé programar" se ha terminado. Lo que queda es decidir si te pones. Y si quieres que te enseñe el cómo, paso a paso y construyendo algo tuyo, de eso va exactamente 1h1app.
Fuentes consultadas: declaraciones de José Ramón Pérez Agüera (CTO de Mercadona Tech) recogidas por Xataka, Business Insider España y El Ecosistema Startup. Las cifras son las publicadas por la propia compañía y pueden variar según la fuente.
Preguntas frecuentes
¿Qué ha hecho exactamente Mercadona con la IA?
Mercadona Tech, la división tecnológica de Mercadona, sustituyó Algolia —el buscador de pago que usaba su supermercado online desde hacía 8 años— por un buscador propio construido con ayuda de Claude Code, el agente de programación de Anthropic. Es un buscador híbrido que combina búsqueda por palabras (BM25), búsqueda semántica y un modelo de Learning to Rank.
¿Cuánto ahorra Mercadona con su buscador propio?
La factura pasó de entre 9.000 y 15.000 dólares al mes con Algolia a menos de 900 dólares de infraestructura: en torno a un 94% menos. Además, la calidad del ranking mejoró un 85% y las búsquedas sin resultados pasaron del 4% al 0%.
¿Cuánto tardaron en construirlo y cuánta gente hizo falta?
Según el CTO de Mercadona Tech, José Ramón Pérez Agüera, el 70% del trabajo se hizo en 3 días (un fin de semana más un lunes largo) y el sistema estuvo en producción en aproximadamente un mes. El equipo: 'dos personas y media' — el propio CTO, un tech lead y un ingeniero a tiempo parcial.
¿Qué es el 'vibe coding' que usó Mercadona?
Es una forma de programar en la que, en vez de escribir el código línea a línea, le describes a una IA (en este caso Claude Code) lo que quieres conseguir y trabajas con ella de forma conversacional e iterativa: la IA propone, tú corriges y el bucle se repite. Permitió lanzar 40-50 experimentos en un fin de semana.
¿Significa esto que cualquiera puede dejar de pagar SaaS y construirse lo suyo?
No siempre: alquilar sigue teniendo sentido cuando la herramienta no es clave para tu negocio o no tienes claro qué necesitas. La lección real es que el coste de construir ha bajado tanto con la IA que merece la pena volver a echar las cuentas, sobre todo en piezas que pagas por volumen de uso y conoces bien.
